3 Razones por las que las cámaras no garantizan la seguridad de los espacios

La mayoría de las empresas que fabrican y venden cámaras de seguridad, lo hacen bajo la cláusula de proporcionar la protección que los consumidores necesitan; sin embargo, afirmar que una cámara ayuda a reducir los delitos y proteger las propiedades, no siempre es verídico.

El papel que cumplen las cámaras de seguridad tiene que ver con la observación y registro de las imágenes que ocurren en un entorno específico y bajo su espectro visual. Existen cámaras que graban a distancias largas, pero habrá con otras que no ocurra lo mismo. Un elemento que si es parte activa de la protección y que detiene las entradas forzosas son las puertas de seguridad, bien sea acorazadas o blindadas.

Por ello es necesario que conozcas por qué razones las cámaras de seguridad no pueden evitar los robos, sino que más bien debes acompañar las cámaras de otros artefactos de protección

Los malhechores se despreocupan de las cámaras de seguridad

Las cámaras de seguridad pueden servir de dispositivos de disuasión para los ladrones novatos, pero no para los profesionales. El hecho de que un ladrón advierta una cámara en tu inmueble, le dará la oportunidad de protegerse para que no le identifiquen.

De hecho una cámara en la entrada o cualquier otro sitio, hará que el ladrón tome un camino para robar, ya que se conoce que a los malhechores les toma días visualizar los lugares que se proponen robar.

Debes saber que, más que cámaras de seguridad, la medida más prudente que debes tomar es instalar alarmas, ubicándolas en lugares que los ladrones no puedan localizar, pues el ruido no puede ser contenido y advierte eficientemente la presencia de los amigos de lo ajeno.

Una cámara no evita los crímenes

Acogiéndonos a la premisa anterior, las alternativas de seguridad pasivas jamás han sido efectivas para evitar los robos, sino que al contrario se instalan esperando que el robo se lleve a cabo, y eso es precisamente de lo que los propietarios deben protegerse.

Por ello se hace hincapié en que se instalen dispositivos de seguridad adicionales, para que trabajen activamente y en conjunto para la prevención del delito, ya que una propiedad que solo disponga de cámaras es vulnerable.

La mejor cámara de seguridad es aquella que sea difícil de ser divisada, y mientras un artefacto de este tipo pueda ser divisado, dará pie a que el ladrón pueda tomar las medidas que considere necesarias para no ser descubierto.

Las cámaras pueden ser robadas y desinstaladas

Resulta penoso aceptar que las cámaras de seguridad tienen una seguridad mínima (o precaria) que facilita el acceso a ellas y a su fuente de almacenamiento de imágenes conocida como DVR. El hecho de que las cámaras se coloquen separadas del DVR, no garantiza la seguridad del lugar.

Solo hace falta que el ladrón pueda colgarse en algún extremo del conjunto residencial para que empiece a hacer de las suyas, rompiendo y desinstalando cada una de las piezas que compone la cámara de seguridad.

Y lo que es peor, el malhechor puede hacerse fácilmente con la cámara, lo que le permite venderla a cualquier precio, ya sea completa o en piezas individuales.